En su “status” del blackberry, mi sobrino de 12 años ha escrito: “Aburrido”. Este espacio es una de las nuevas vías utilizadas para expresar sentimientos. Esto de hecho me parece un gran avance, ya que creo que identificar y compartir sentimientos es una forma de crecimiento personal. La paradoja aquí es que el aburrimiento no es un sentimiento que permite crecimiento. Esto parecía entenderlo un chofer que teníamos que le decía a mi hija que la palabra aburrido viene de burro. Aunque es fácil apreciar la normalidad en el aburrimiento de un niño, descubro que los adolescentes que no pueden estar consigo mismos sin entretenimiento externo carecen más tarde de la capacidad de llevar a cabo tareas adultas que requieren seria preparación mental.
Cuando nada demanda nuestra atención, el estado básico de la mente—que es desordenada por naturaleza—se revela. Sin nada que hacer, ella comienza a divagar, visitando pensamientos hasta que es atraída por un problema real o imaginario, rencores recientes o frustraciones viejas. Para salirnos de ahí porque no nos gusta, las personas buscamos distraernos con cualquier cosa, usualmente la televisión. En la pantalla, estamos protegidos del mundo interior que quisiéramos evitar. La tarea es aprender hábitos que nos permitan controlar mejor nuestros procesos mentales para que no anden sueltos por donde no deben. Para esto hay que hacer algunas cosas de las que les decimos a los niños que no hagan. La primera es soñar despierto, ya que ella crea orden emocional al compensar con imaginación las realidades desagradables. Además, les permite a los niños (y los adultos) ensayar situaciones imaginarias y sus posibles estrategias, opciones y consecuencias y estar mejor preparados cuando sucedan. La segunda es aprender “de botella”, pues esto implica poner un contenido automático en la mente que la hace más rica que una que no lo tiene. Es un error pensar que el aprendizaje de botella es malo para la creatividad. Una persona que recuerda historias, canciones, estadísticas de pelota, datos históricos y sabias citas es alguien que no depende del orden que ofrece el ambiente y puede entretenerse a sí misma y encontrar significado en el contenido de su mente. La pregunta es: ¿qué tan entretenida es tu mente?
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 19 Septiembre 2009
sábado, 19 de septiembre de 2009
Locuras Heroicas
Hace unos días en Estados Unidos una adolescente de 14 años abordó un autobús escolar armada con una pistola y amenazó con disparar. Kaleb Eulls, un jugador de fútbol de 18 años, estaba dormido cuando una de sus hermanas menores lo despertó para decirle lo que ocurría. La joven apuntaba con su pistola de lado a lado hacia los niños en el autobús cuando Kaleb llamó su atención para que apuntara a él. Mientras le hablaba y trataba de calmarla, logró abrir la puerta de emergencia y sacar a algunos de los niños. Ella gritaba cada vez más alto y cuando por un momento se distrajo al mirar por la ventana, Kaleb le saltó encima, la tiró al suelo y le quitó la pistola. Al cuestionarle, Kaleb admitió haber tenido miedo por los niños y por sus hermanas en el autobús y reconoció que, luego de ver el video de lo ocurrido, describe lo que hizo como una locura. Otros le llamamos un acto heroico. ¿Qué hace que algunos, como Kaleb, tomen acción para salvar a otros, y otros, a veces, no tomemos acción ni para ayudarnos a nosotros mismos?
Según Julio Olalla, maestro coach, dos cosas: el miedo y la falta de auto-confianza, la cual es “un auto-juicio de incompetencia y un sentimiento de estar controlado por el miedo al fracaso”. Olalla explica que justamente la capacidad de actuar aún en presencia del miedo es coraje: el miedo es esencial para nuestra supervivencia, por lo que no se trata de eliminar nuestros miedos sino de actuar a pesar de sentirlos. Sin embargo, nos invita a ir más allá del coraje y descubrir la audacia, la cual significa “actuar en presencia del miedo, pero también algo más: implica iniciativa. Podemos tener coraje pero carecer de iniciativa, pero no podemos ser audaces sin iniciativa. Así, la esencia de la audacia es la capacidad de encontrarse con el riesgo”.
El miedo que muchas veces nos paraliza no sólo es normal, sino necesario. La tarea es atrevernos, descubrir nuestro valor, y actuar para que algo que queremos suceda. Quizás es necesario practicar un par de “locuras” antes de ser los héroes de nuestros propios sueños. La pregunta es: ¿Qué intentarías tú si fueras audaz?
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 12 Septiembre 2009
Según Julio Olalla, maestro coach, dos cosas: el miedo y la falta de auto-confianza, la cual es “un auto-juicio de incompetencia y un sentimiento de estar controlado por el miedo al fracaso”. Olalla explica que justamente la capacidad de actuar aún en presencia del miedo es coraje: el miedo es esencial para nuestra supervivencia, por lo que no se trata de eliminar nuestros miedos sino de actuar a pesar de sentirlos. Sin embargo, nos invita a ir más allá del coraje y descubrir la audacia, la cual significa “actuar en presencia del miedo, pero también algo más: implica iniciativa. Podemos tener coraje pero carecer de iniciativa, pero no podemos ser audaces sin iniciativa. Así, la esencia de la audacia es la capacidad de encontrarse con el riesgo”.
El miedo que muchas veces nos paraliza no sólo es normal, sino necesario. La tarea es atrevernos, descubrir nuestro valor, y actuar para que algo que queremos suceda. Quizás es necesario practicar un par de “locuras” antes de ser los héroes de nuestros propios sueños. La pregunta es: ¿Qué intentarías tú si fueras audaz?
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 12 Septiembre 2009
La vida no es frágil
Esta pasada semana mi esposo perdió a su hermano Miguel Ángel. Al recontar su historia nos pareció que había elegido vivir su vida sin crecer: fue niño hasta el final, aún cuando ya tenía un hijo, quien le dejó, para llevarse, uno de los carritos que tanto le gustaban. En su presencia, hicimos juicios de cómo vivía. En ocasiones llegaba tarde a la responsabilidad y pasaba mucho tiempo con sus amigos. En su partida lo vimos distinto; pensamos que no creció porque su vida sabía que se iría temprano, y que quizá fue lo mejor porque, a sus treinta y dos, vivió y disfrutó. Sin duda nos hace reflexionar de cómo vivimos la nuestra. Nos hace pensar en nuestras cargas de responsabilidad y en si deberíamos disfrutar más. Nos hace conscientes de que es posible vivir la vida sin experimentarla, y que si actuamos más como niños quizá podamos vivirla más plena. Algunos “vemos” la vida (la de los demás y la nuestra) sólo en esos momentos. Es entonces cuando escuché decir que la vida es frágil, y pensé lo mismo, hasta que descubrí esta otra mirada.
Ciertamente la vida puede cambiar abruptamente y terminar sin avisar, pero aprendo que hay una diferencia entre temporalidad y fragilidad. El instinto de vivir se manifiesta con el primer grito de un niño al nacer, y cada prueba de enfermedad, dolor o pérdida lo hace más fuerte. Aún cuando algunos no quieren, sobreviven. Quizá no podemos elegir vivir eternamente, pero sí podemos elegir experimentar la vida plenamente.
La manera en que enfrentamos las pérdidas define nuestra capacidad de estar presente en la vida más que cualquier otra cosa. La forma en que nos protegemos de las pérdidas puede ser la forma en que nos distanciamos de la vida. En nuestras naturales ataduras, nuestro miedo al cambio y nuestro deseo de certidumbre y permanencia, subvaloramos la temporalidad, la cual es parte de nuestra más fundamental identidad. Sin temporalidad, no hay evolución. La naturaleza de la vida es el cambio y toda esperanza se basa en algún proceso. La vida misma es un proceso y es todo menos frágil. En esos cortos momentos en que vemos la nuestra, el reto consiste en encontrar su fuerza y experimentarla intensamente.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 5 Septiembre 2009
Ciertamente la vida puede cambiar abruptamente y terminar sin avisar, pero aprendo que hay una diferencia entre temporalidad y fragilidad. El instinto de vivir se manifiesta con el primer grito de un niño al nacer, y cada prueba de enfermedad, dolor o pérdida lo hace más fuerte. Aún cuando algunos no quieren, sobreviven. Quizá no podemos elegir vivir eternamente, pero sí podemos elegir experimentar la vida plenamente.
La manera en que enfrentamos las pérdidas define nuestra capacidad de estar presente en la vida más que cualquier otra cosa. La forma en que nos protegemos de las pérdidas puede ser la forma en que nos distanciamos de la vida. En nuestras naturales ataduras, nuestro miedo al cambio y nuestro deseo de certidumbre y permanencia, subvaloramos la temporalidad, la cual es parte de nuestra más fundamental identidad. Sin temporalidad, no hay evolución. La naturaleza de la vida es el cambio y toda esperanza se basa en algún proceso. La vida misma es un proceso y es todo menos frágil. En esos cortos momentos en que vemos la nuestra, el reto consiste en encontrar su fuerza y experimentarla intensamente.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 5 Septiembre 2009
sábado, 29 de agosto de 2009
Más Allá del Espejo
Vi Miss Universo. Admito que entretiene criticar los vestidos y reír con las entrevistas. La nuestra arrancó primero pero su bella sonrisa no la dejó contestar. Así que celebramos las “respuestas” de las cuatro siguientes: si todas están igual de “nerviosas” no hay desventaja. Se nos olvida que es un concurso de belleza, no de inteligencia. ¿Pero es que no escuchamos el cuento de Blanca Nieves todas esas veces? “Espejito, espejito, ¿quién es la más bella? Venezuela, ¡por supuesto!”. Nos creímos el cuento del pelo, las piernas, las caderas y todo lo de afuera…¿porque sigue siendo cierto? Los espejos de hoy son impresos y nos muestran a Angelina (Jolie, ¿qué más?), todos los niños cool o bellos y el príncipe Brad, por supuesto. ¿Y aún no comprenden por qué queremos ser bellas y reinar el universo?
Pues simple. Porque aprendimos a querernos a través del espejo y estuvimos tan ocupadas con Blanca Nieves que no tuvimos tiempo de leer a autoras como Rachel Remen. Ella escribe que la vida en nosotros es reducida más por los juicios que por las enfermedades; que es tan difícil encontrar alguien que nos ame tal como somos como encontrar a alguien que se ame a sí mismo entero. La aprobación que tanto buscamos es también un juicio, que aunque—por ser positivo—duele menos que la crítica, nos daña en formas más sutiles. Como todo juicio, la aprobación motiva un esfuerzo constante. Nos hace inseguros de quiénes somos y de nuestro valor real. Esto es cierto tanto de la aprobación que nos damos a nosotros mismos como de la que recibimos de los demás. La aprobación no es confiable porque nos la pueden quitar en un instante (como la corona de reina de belleza). Sin embargo, nos arreglamos y editamos para ser aprobados por aquellos a quienes amamos, porque no sabemos que aquello que ha sido arreglado es menos fuerte que lo que permanece entero, y porque no hemos comprendido que somos mucho más de lo que vemos en el espejo. Ser más raras veces implica agregarnos cosas, como títulos o coronas. Se trata más bien de liberarnos de las creencias acerca de quienes debemos ser para descubrir quienes genuinamente somos. Y querernos enteros.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 29 Agosto 2009
Pues simple. Porque aprendimos a querernos a través del espejo y estuvimos tan ocupadas con Blanca Nieves que no tuvimos tiempo de leer a autoras como Rachel Remen. Ella escribe que la vida en nosotros es reducida más por los juicios que por las enfermedades; que es tan difícil encontrar alguien que nos ame tal como somos como encontrar a alguien que se ame a sí mismo entero. La aprobación que tanto buscamos es también un juicio, que aunque—por ser positivo—duele menos que la crítica, nos daña en formas más sutiles. Como todo juicio, la aprobación motiva un esfuerzo constante. Nos hace inseguros de quiénes somos y de nuestro valor real. Esto es cierto tanto de la aprobación que nos damos a nosotros mismos como de la que recibimos de los demás. La aprobación no es confiable porque nos la pueden quitar en un instante (como la corona de reina de belleza). Sin embargo, nos arreglamos y editamos para ser aprobados por aquellos a quienes amamos, porque no sabemos que aquello que ha sido arreglado es menos fuerte que lo que permanece entero, y porque no hemos comprendido que somos mucho más de lo que vemos en el espejo. Ser más raras veces implica agregarnos cosas, como títulos o coronas. Se trata más bien de liberarnos de las creencias acerca de quienes debemos ser para descubrir quienes genuinamente somos. Y querernos enteros.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 29 Agosto 2009
sábado, 22 de agosto de 2009
El Plan No Plan
Soy de esas personas que necesitan retos, planes para alcanzarlos y estructuras para ejecutarlos. Estructuro hasta los mismos planes: personales/profesionales; categorizo los pendientes: casa/calle; y asigno días específicos para tareas rutinarias. Esta necesidad de organización tiene muchas ventajas que pude comprobar durante mis años de formación académica y de labor corporativa. Nos permite ser muy eficientes, completar a tiempo las tareas y cumplir las metas. Sin embargo, la parte de mí que recientemente aprendió a vivir fuera de la academia y de la empresa puede dar testimonio de su desventaja. Con una vida tan planificada, y cada hora estructurada, no nos queda tiempo para disfrutar algunos inesperados momentos. Los imprevistos nos descuadran y quedamos enojados y disfuncionales ante lo no planificado, que usualmente resulta ser lo más memorable y lo que más disfrutamos. Pensamos que las fiestas de cumpleaños no avisadas no nos permiten comprar a tiempo el regalo y refunfuñamos.
Estas acciones corresponden a la manera en que las personas orientan su vida y hay dos tendencias opuestas. Los de la estructura, como yo, y los de la espontaneidad, como mi esposo (porque Dios sabe lo que hace). Los primeros creamos sistemas para mantener en orden nuestro alrededor, (como tener una lista del supermercado por pasillo). A los otros les gusta explorar lo desconocido y prefieren no planificar y mantener sus opciones abiertas.
Por convivencia he aprendido que la vida necesita algunas horas fuera de la agenda y que vale la pena permitirse una que otra sorpresa. Ahora sé que es posible hacer el BBQ aunque se haya ido el sol, comer sancocho con calor e ir, ahora, al Salto del Limón. Que si es lluvia, sólo moja (y ya estamos en la playa comoquiera), que si se pincha la goma se rellena, y si el avión nos deja dormimos otra noche fuera…y sumamos memorias a la agenda de la vida, que no trae diseño de Franklin Covey, no tiene portada, ni viene encuadernada.
Aún tengo metas, y también estructuro los pendientes, pero si me cambian los planes no descuadro sino más bien fluyo. Visto de otra manera, tengo un nuevo plan: de vez en vez y de cuando en cuando el plan es no tener plan. Y disfrutar.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 22 Agosto 2009
Estas acciones corresponden a la manera en que las personas orientan su vida y hay dos tendencias opuestas. Los de la estructura, como yo, y los de la espontaneidad, como mi esposo (porque Dios sabe lo que hace). Los primeros creamos sistemas para mantener en orden nuestro alrededor, (como tener una lista del supermercado por pasillo). A los otros les gusta explorar lo desconocido y prefieren no planificar y mantener sus opciones abiertas.
Por convivencia he aprendido que la vida necesita algunas horas fuera de la agenda y que vale la pena permitirse una que otra sorpresa. Ahora sé que es posible hacer el BBQ aunque se haya ido el sol, comer sancocho con calor e ir, ahora, al Salto del Limón. Que si es lluvia, sólo moja (y ya estamos en la playa comoquiera), que si se pincha la goma se rellena, y si el avión nos deja dormimos otra noche fuera…y sumamos memorias a la agenda de la vida, que no trae diseño de Franklin Covey, no tiene portada, ni viene encuadernada.
Aún tengo metas, y también estructuro los pendientes, pero si me cambian los planes no descuadro sino más bien fluyo. Visto de otra manera, tengo un nuevo plan: de vez en vez y de cuando en cuando el plan es no tener plan. Y disfrutar.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 22 Agosto 2009
sábado, 15 de agosto de 2009
Trucos de la Imaginación
Recientemente estuve en Chicago. Había ido hace más de 20 años y no recordaba absolutamente nada de la ciudad excepto la famosa pintura post-impresionista de Seurat. Me extrañó sólo recordar lo más difuso que vi, pero lo atribuí a mi mala memoria, que hoy descubro que en efecto es mala, igual que la tuya.
Esto es lo que aprendí de D. Gilbert sobre los trucos de la imaginación y la felicidad. Las memorias de nuestras experiencias no son confiables, por lo que nuestro recuerdo de las cosas pasadas es imperfecto. Nuestro cerebro es un “hardware” con espacio limitado y como no podemos guardar todo lo vivido, comprimimos los archivos en una frase resumen, como: “fui infeliz en mi matrimonio”. Cuando le pedimos recordar, el cerebro re-escribe la historia con lo que guardó: las experiencias más malas y las más buenas y las escenas finales, pero no las experiencias más usuales, que, por corrientes, dejó fuera.
Cuando enfrentamos la toma de una decisión importante, nuestro cerebro imagina los diferentes escenarios futuros y trata de concluir cuál de éstos nos hará más felices. Pero enfrenta el mismo problema que cuando recuerda: no tiene todos los detalles. Así que completa los espacios en blanco con los recuerdos más malos, los más buenos y las escenas finales, pero no los más usuales, que son los más probables. A esto le agrega los sentimientos del presente. Así que recordamos cosas que no sucedieron e imaginamos futuros que no sucederán. Cuando de nuestras emociones se trata, es más difícil aún recuperar el registro de cómo nos sentimos con una experiencia pasada. Esto nos lleva erróneamente a pensar que lo que nos hizo felices en el pasado nos hará felices en el futuro.
Si la memoria no es una colección de fotografías, sino una colección de pinturas impresionistas, cada uno es el artista de su propia imaginación, con amplia libertad para representar su futuro. El problema es que desde la cercanía del presente no podemos interpretar correctamente la imagen. Sólo en la distancia del tiempo sabremos si nos gusta el cuadro total. En otras palabras, lo que piensas que te hará feliz mañana sólo es una interpretación actual, difusa e incompleta de la realidad.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 8 Agosto 2009
Esto es lo que aprendí de D. Gilbert sobre los trucos de la imaginación y la felicidad. Las memorias de nuestras experiencias no son confiables, por lo que nuestro recuerdo de las cosas pasadas es imperfecto. Nuestro cerebro es un “hardware” con espacio limitado y como no podemos guardar todo lo vivido, comprimimos los archivos en una frase resumen, como: “fui infeliz en mi matrimonio”. Cuando le pedimos recordar, el cerebro re-escribe la historia con lo que guardó: las experiencias más malas y las más buenas y las escenas finales, pero no las experiencias más usuales, que, por corrientes, dejó fuera.
Cuando enfrentamos la toma de una decisión importante, nuestro cerebro imagina los diferentes escenarios futuros y trata de concluir cuál de éstos nos hará más felices. Pero enfrenta el mismo problema que cuando recuerda: no tiene todos los detalles. Así que completa los espacios en blanco con los recuerdos más malos, los más buenos y las escenas finales, pero no los más usuales, que son los más probables. A esto le agrega los sentimientos del presente. Así que recordamos cosas que no sucedieron e imaginamos futuros que no sucederán. Cuando de nuestras emociones se trata, es más difícil aún recuperar el registro de cómo nos sentimos con una experiencia pasada. Esto nos lleva erróneamente a pensar que lo que nos hizo felices en el pasado nos hará felices en el futuro.
Si la memoria no es una colección de fotografías, sino una colección de pinturas impresionistas, cada uno es el artista de su propia imaginación, con amplia libertad para representar su futuro. El problema es que desde la cercanía del presente no podemos interpretar correctamente la imagen. Sólo en la distancia del tiempo sabremos si nos gusta el cuadro total. En otras palabras, lo que piensas que te hará feliz mañana sólo es una interpretación actual, difusa e incompleta de la realidad.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 8 Agosto 2009
Como dice Glenys
Mi hermana Angie siempre se ha burlado de mi incansable lectura de libros de texto. Confieso que hace poco comprendí que me faltaba mucho por aprender de otras fuentes que no fueran los libros. Así que entre texto y texto (lo confieso) ahora también aprendo de la gente. De los libros he aprendido mucho sobre psicología positiva; de mi amiga Glenys, una persona real muy especial, aprendo cada día a hablar en positivo y actuar en consecuencia. Algo así como psicología positiva aplatanada.
Cada mañana su saludo es “Alevántense”. Es un llamado a iniciar con energía y a movernos rápidamente a la primera acción del día. Si un día se siente enferma y decide compartirlo ofrece breves detalles de los síntomas y cierra el tema con “estamos dando los pasos”. Para mejorarse, quiere decir. Si ha de enfrentar un reto en el trabajo que implica una prueba a sus capacidades o el juicio de algún superior, antes de las ocho escucho: “me declaro vencedora”. Y si durante su enfrentamiento la cosa arrecia, me envía un mensaje de texto, me actualiza y luego ella misma finaliza: “!Valor!”
Cuando se trata de otros es comprensiva pero también exigente. Si no comprende la primera vez (o se hace) te dirá: “Please elaborate”, o “Pero…¿cómo así? Cuando sí comprende, pero el cuento triste de una víctima y su continuo pesimismo la agobian, entonces recurre a los dichos de su abuela, como: “el que no puede estar vivo que se mate”, es decir, ya tienes tu vida; asumirla requiere menos esfuerzo que lamentarla.
Obviamente es juiciosa, porque es una persona real. Así que de vez en cuando opina sobre alguna falta de acción o pobre aporte a la solución de uno que otro hijo de Dios. Sólo que cierra con: “Bendícelo, Señor”. Si se trata de una buena acción, escucharemos: “Amén”.
Tengo la dicha de escucharla con frecuencia y he podido incorporar su filosofía a mi vida. A través de su amistad he aprendido a levantarme con energía, a dar los pasos para mejorar, y –con valor—declararme vencedora antes de iniciar la tarea de cada día. A Glenys le agradezco sus lecciones de vida positiva, y a Dios genuinamente le pido: “Bendícela Señor”.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 15 Agosto 2009
Cada mañana su saludo es “Alevántense”. Es un llamado a iniciar con energía y a movernos rápidamente a la primera acción del día. Si un día se siente enferma y decide compartirlo ofrece breves detalles de los síntomas y cierra el tema con “estamos dando los pasos”. Para mejorarse, quiere decir. Si ha de enfrentar un reto en el trabajo que implica una prueba a sus capacidades o el juicio de algún superior, antes de las ocho escucho: “me declaro vencedora”. Y si durante su enfrentamiento la cosa arrecia, me envía un mensaje de texto, me actualiza y luego ella misma finaliza: “!Valor!”
Cuando se trata de otros es comprensiva pero también exigente. Si no comprende la primera vez (o se hace) te dirá: “Please elaborate”, o “Pero…¿cómo así? Cuando sí comprende, pero el cuento triste de una víctima y su continuo pesimismo la agobian, entonces recurre a los dichos de su abuela, como: “el que no puede estar vivo que se mate”, es decir, ya tienes tu vida; asumirla requiere menos esfuerzo que lamentarla.
Obviamente es juiciosa, porque es una persona real. Así que de vez en cuando opina sobre alguna falta de acción o pobre aporte a la solución de uno que otro hijo de Dios. Sólo que cierra con: “Bendícelo, Señor”. Si se trata de una buena acción, escucharemos: “Amén”.
Tengo la dicha de escucharla con frecuencia y he podido incorporar su filosofía a mi vida. A través de su amistad he aprendido a levantarme con energía, a dar los pasos para mejorar, y –con valor—declararme vencedora antes de iniciar la tarea de cada día. A Glenys le agradezco sus lecciones de vida positiva, y a Dios genuinamente le pido: “Bendícela Señor”.
Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 15 Agosto 2009
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