domingo, 8 de febrero de 2009

El Viaje del Maestro

Todos nos planteamos alguna meta que requiere aprendizaje: hablar inglés, hacer una maestría en administración, aprender a tocar el piano o rebajar. En todas ellas, y no sólo en la académica, podemos lograr la maestría. Todas son un proceso y requieren un viaje. George Leonard, en su libro Mastery, le llama el viaje del maestro. Propone que el mismo no está reservado para las personas con talentos excepcionales, sino que está disponible para cualquiera que esté dispuesto a ponerse en el camino y permanecer en él. El viaje del maestro comienza siempre que tú decidas aprender una nueva habilidad. Realizar el viaje del maestro se trata de empezar con algo difícil y hacerlo fácil y placentero a través de la instrucción y la práctica. Esto es lo que debes saber.
1) Pregunta cómo llegar: con humildad, permite a otro que te enseñe y recuerda que los estudiantes más lentos reciben mayor atención que los talentosos.
2) No uses el “autopilot”: No te rindas ante el aburrimiento o caigas ante la tentación de acabar rápido. Practica en cada curva y descansa en cada recta. Recuerda una cita que dice que “Toma 20 años alcanzar el éxito de la noche a la mañana”.
3) Mira hacia adelante: Mantén claro tu objetivo. Visualízate como el maestro en que te estás convirtiendo, ya sea en toga o en bikini, pega esa foto en tu mente.
4) Disfruta el camino: Michael Phelps no practica sólo para ser el mejor. ¡Le encanta nadar!
5) No te acomodes: Cuando lo seas, no te llames experto, sino aprendiz. Esto te permitirá alcanzar el siguiente nivel de conocimiento. En artes marciales, el maestro es el que se queda en la alfombra cinco minutos más que todos los demás.

En algún momento, te preguntarás si devolverte y buscar una vía más fácil, o si continuar el viaje. Igual te sucede en tu vida, con todo lo que tiene que ver con cambiar y crecer. Lo bueno es saber que no sólo tienes la capacidad de aprender, sino también la capacidad de decidir si realizas y permaneces en el viaje. Si embarcas descubrirás que, como en la vida, el camino es tanto o más placentero que el destino.

Columna Ser Lider. El Caribe. 7 Febrero 2009

sábado, 31 de enero de 2009

Ejercitar las Emociones

Uno de los aprendizajes más fundamentales de nuestra formación como coaches es el de las emociones. Dentro de la filosofía de coaching ontológico encontramos la distinción entre emociones y estados de ánimo. Las emociones son el resultado de un evento; por ejemplo, la muerte de una persona querida nos causa tristeza, e incluso ira. Los estados de ánimo existen antes del evento y, en muchas ocasiones, son capaces de producir un evento distinto. Por ejemplo, desde la ira, nuestra capacidad de producir resultados positivos es limitada.
Un sentimiento puede ser una emoción y un estado de ánimo a la vez. Por ejemplo, podemos sentir alegría en un momento dado porque ha ganado nuestro equipo favorito de beisbol. Este sentimiento es pasajero. De igual forma, podemos amanecer alegres todos los días.
Si bien es cierto que existen factores externos que definen algunas de nuestras emociones más frecuentes, también es cierto que podemos aprender a sentirlas, distinguirlas y usarlas. No me refiero a la errada interpretación de que ser emocionalmente inteligente es controlar las emociones. Todo lo contrario; se trata de ejercitar la emociones. La lección primera es comprender que no existen sentimientos malos ni buenos. Hemos estado expuestos a la creencia de que no debemos sentir culpa, ira o tristeza. Todas estas emociones son válidas y lo importante es comprenderlas y saber que hablar de ellas no es femenino, como socialmente es visto, sino humano. Aunque sea en nuestras conversaciones internas, la clave es preguntarnos, primero, ¿qué me cuenta la emoción que siento? De la tristeza aprendí que te habla de lo que te importa. La otra pregunta que podemos hacernos si nos “cocheamos” a nosotros mismos es: ¿para qué o a quién le sirve, por ejemplo, la culpa que siento? Cuando encontremos esa respuesta habrá terminado la hora de visita y nos podremos despedir de esa emoción…hasta encontrarnos con la próxima. Con tiempo y ejercicio encontrarás emociones que sirven a tus propósitos o a los de quienes quieres. En ellas decidirás establecer residencia y ese será el estado de ánimo desde el cual producirás tus resultados. Esa es la diferencia entre visitar una emoción y vivir en ella. La pregunta es: ¿Tú en cuál te has mudado?



Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. www.elsillonamarillo.blogspot.com
Columna Ser Líder. El Caribe. 31 Enero 2009

sábado, 24 de enero de 2009

La Buena Vida

La psicología positiva nos presenta el estudio de las fortalezas de carácter y formas de medirlo durante la vida de una persona, o lo que podría convertirse en la ciencia de la fortaleza humana. El enfoque de esta nueva ciencia es lo que está bien acerca de las personas y, específicamente, las fortalezas de carácter que hacen posible una buena vida. Dentro de este dominio de la excelencia humana encontramos las distinciones entre virtudes, fortalezas de carácter y hábitos situacionales.
Las virtudes son características esenciales universales valoradas por filósofos morales y pensadores religiosos. Las virtudes son: sabiduría, coraje, humanidad, justicia, moderación y trascendencia. Las fortalezas de carácter son diferencias individuales, reconocibles mediante el comportamiento, que demuestran una virtud. Por ejemplo, la virtud de sabiduría puede ser alcanzada mediante fortalezas tales como curiosidad y amor por el aprendizaje. Los hábitos situacionales son acciones que manifiestan una fortaleza sólo en situaciones particulares, tales como la empatía. Los hábitos pueden ser culturales.
Un estudio ofrece una clasificación de las virtudes y fortalezas humanas y se plantea que una persona tiene una virtud cuando demuestra todas menos una o dos de las fortalezas:
Sabiduría: creatividad, curiosidad, apertura, aprendizaje y perspectiva.
Coraje: valentía, persistencia, integridad y vitalidad
Humanidad: amor, amabilidad e inteligencia social
Justicia: ciudadanía, imparcialidad y liderazgo
Moderación: capacidad de perdonar, humildad, prudencia y auto-regulación
Trascendencia: apreciación de la belleza, gratitud, esperanza, humor y espiritualidad
Lo importante es que al ejercitar nuestras fortalezas particulares de carácter adquirimos un sentido de identidad y construimos una ruta hacia la realización personal y a lo que podemos realmente llamar una buena vida. A diferencia de los talentos, que son más innatos y menos voluntarios, las fortalezas de carácter pueden ser moldeadas por el entorno y también adquiridas mediante conocimiento. Esto implica que pueden ser transformadas. Lo que esto significa es que para sentirte mejor contigo mismo es más efectivo trabajar en las fortalezas de tu carácter y no en tus debilidades. La pregunta es entonces, ¿cuál es el camino que deseas construir para llegar a la buena vida? Encontrarás la respuesta cuando descubras cuáles de tus fortalezas estás ejercitando con tus acciones, y, por tanto, cuál virtud es tu mayor regalo a los demás.


Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 24 Enero 2009

miércoles, 21 de enero de 2009

¿Quién es el Líder?

Cito a un orador que cuenta que una vez bromeó con una audiencia inglesa al comparar un equipo de hombres ingleses a un equipo de remo de río, el cual describió como “ocho hombres remando hacia atrás rápidamente y sin hablarse, guiados por alguien que no sabe remar”. En la audiencia se encontraba una antiguo campeón de remo, quien le contestó: ¿Cómo piensa usted que podemos remar hacia atrás tan rápido sin siquiera hablarnos y guiados por alguien que no sabe remar, si no nos conociéramos muy bien, si no tuviéramos confianza total para hacer nuestro trabajo, y si no hubiese un compromiso compartido, casi una pasión, de llegar a la misma meta? Esta es precisamente la fórmula del equipo perfecto.
El orador le preguntó, ¿quién es entonces el gerente del equipo? El remador le contestó: No hay. A menos que eso le llames al administrador que está detrás en las oficinas. Gerente, le recordó, es sólo un título sin importancia en las organizaciones de colegas.
El orador insiste: ¿quién es entonces el líder? Eso depende, le contesta el remador. Durante la carrera, el líder es el pequeño hombre que nos guía (el que no sabe remar), porque es el único que puede ver hacia dónde vamos. Pero también está la palada (o movimiento), la cual define un estándar para todos nosotros. Ella es líder también, en alguna forma. Pero fuera del río está el capitán del equipo, quien nos selecciona, nos integra y construye nuestro compromiso hacia la meta y nuestra dedicación. Finalmente, en entrenamiento, está nuestro entrenador, quien es sin duda la mayor influencia en nuestro trabajo. Así que, como ve, concluye, no hay una respuesta simple a su pregunta.
Comprendió el orador que un equipo de remo tiene que estar basado en la confianza si desea ser exitoso. Y si cualquier miembro del equipo no ejerce su rol de liderazgo, el equipo no logrará ganar.
El líder es, en fin, el que sabe hacia dónde va, pero también el que está detrás. El líder es el que motiva al compromiso e integra voluntades y capacidades. El líder es el que enseña, confía y fluye. El líder es el que rema con y para otros.


Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 17 Enero 2009

miércoles, 14 de enero de 2009

¡Presente!

Recientemente, al preguntarle a un coachee cómo estaba, me respondió: “ausente”. Al tratar de entender esta respuesta, estado ó sentimiento, aprendí que estar ausente no es una opción, o por lo menos, eso elijo pensar. De hecho, es una contradicción de términos: si estás, no estás ausente. Sin embargo, reconozco que a veces sentimos que estamos ausentes. Estudiamos, pero no aprendemos, tenemos un trabajo, pero no pertenecemos. Somos miembro de una familia, pero no sumamos. Tenemos una pareja, pero no nos damos. Somos ciudadanos de un país, pero no participamos. En el silencio de la ausencia estamos, básicamente, vivos para que haya más gente.
Quizás nos sería útil copiar una costumbre de una cultura aún no civilizada en la que el saludo es “Te Veo” y la respuesta es “Estoy Aquí”. Esto significa que, hasta que no me ves, no existo. Cuando tú me ves, me traes a la existencia: una persona es una persona como causa de otra persona. La identidad está basada en el hecho de que puedes ser visto, es decir, que las personas que te rodean te respetan y te reconocen como persona.
Aprovechemos que un nuevo año nos llama. Que no nos tenga que encontrar. No es lo mismo. A la llamada, respondemos. No es semántica, es actitud. Propongo lo primero, y la respuesta: ¡Presente!, ¡Presente!, ¡Presente! Tres veces.
La primera porque es ahora, en este momento. En mi tiempo, mi circunstancia, mi familia, mi país. Asumir el ahora implica abandonar toda esperanza de un mejor pasado. Supone perdonar. Significa convertir las lecciones en herramientas, construir el camino hacia el futuro que quiero y puedo tener, y dar el primer paso, hoy.
La segunda porque es aquí, en el lugar donde tengo el cuerpo. En el que no puedo hacerme sentir y dejar huella si no piso y camino. En el que tengo que estar entero, 100%, para vivir con integridad y no disperso. Donde tengo que enfocar la energía que soy para convertirme en quien puedo ser.
La tercera porque soy un regalo. Porque mi propósito es darme y ser alguien, para los demás.
Desde una perspectiva práctica, la vida es como una rifa: para ganar hay que estar presente.




Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 11 Enero 2009

Buenas Metas

Las investigaciones revelan que uno de los aspectos de la vida más importantes para la felicidad, dentro de nuestro control, son las metas. Estas son vitales para las personas porque le permiten organizar su vida para satisfacer necesidades cruciales existenciales, sociales y personales. Las metas nos dan dirección, nos motivan y estructuran nuestro tiempo, nuestras acciones y nuestras decisiones. Trabajar para lograr una meta nos da la sensación de significado, y alcanzarla nos provee una sensación de logro. Investigadores de la psicología positiva han encontrado una relación directa entre la persecución de metas y la felicidad, y nos ofrecen tres aspectos vitales de una “buena” meta.
Orientación de la meta: las metas de enfoque son aquellas en que las personas se esfuerzan por alcanzar lo que quieren. Las de evasión son las que utilizan el esfuerzo en evitar lo que no se quiere. Desafortunadamente, a veces gastamos más energía evitando lo que no queremos que persiguiendo lo que verdaderamente deseamos. Existe una relación directa entre las metas de evasión y el stress, la ansiedad, menor felicidad, menor satisfacción social y pobres percepciones de salud.
Contenido de la Meta: las metas con temas asociados a intimidad (“Tratar de escuchar mejor”), espiritualidad (“Apreciar las creaciones de Dios”) y generatividad (“Ser un buen modelo”) están positivamente asociadas a la felicidad. Las metas con temas asociados al poder (“Convencer a otros de que estoy en lo correcto”) trabajan en contra de la felicidad.
Motivación de la Meta: no se trata de qué queremos, sino de por qué lo queremos. La motivación de las metas es intrínseca cuando son satisfactorias en sí mismas, por ejemplo, ocupar un puesto porque es retador. Es extrínseca cuando buscan una recompensa adicional a la meta, por ejemplo, ocupar un puesto por lo que paga. Las metas intrínsecas están asociadas con el bienestar. Las extrínsecas, tales como popularidad, atracción física y dinero están asociadas a ansiedad y problemas personales.
En este inicio de año, las preguntas de lugar entonces son: ¿Cuáles son tus metas de enfoque?, ¿Cuál es el contenido de tus metas?, y ¿Es la motivación de tus metas intrínseca? Dime qué metas persigues, y te diré qué tan feliz eres.



Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 4 Enero 2009

¿Cuál es tu historia?

El fin del año es siempre oportuno para hacer revisión a lo que hemos logrado como líderes y plantearnos las metas a lograr hacia adelante. Nos revisamos, chequeamos como completadas algunas tareas, y anotamos otras más para alcanzar. En el plano personal, nos toca a nosotros mismos liderar el esfuerzo de motivarnos a confiar en nuestras capacidades de logro y a ver un futuro lleno de posibilidades. Este proceso tiene dos partes: la re-visión de lo pasado y la visión del futuro. Desde la mirada de coaching, ambos son una historia; una es un re-cuento y la otra un cuento. La eficacia con que logremos repasar el pasado y visualizar el futuro depende de nuestra capacidad para construir una buena historia.
Todas las grandes historias tienen cinco características básicas:
1. Un protagonista que le importa al oyente. La historia se trata de una persona con la que podemos relacionarnos.
2. Un catalizador que convence al protagonista a actuar. Algo importante ha cambiado y depende del protagonista colocar las cosas de nuevo en su lugar.
3. Pruebas y tribulaciones. Surgen obstáculos que producen frustración, conflicto y drama que conducen a una transformación esencial en la vida del protagonista.
4. El punto crítico. El protagonista ya no puede ver las cosas como antes.
5. La resolución. El protagonista triunfa de manera magnífica o fracasa de manera trágica.
Todos podemos contar historias. Es, de hecho, la manera en que nos revelamos, la forma en que nos definimos ante los demás. Sin embargo, no siempre contamos historias propias. A veces repetimos las que tomamos prestadas de personas que han influido en nuestras vidas y estas historias nos atrapan en un cuento en el que no somos el protagonista, sino un personaje en un rol secundario y con características que no son nuestras.
Te invito a replantear tu historia pasada y encontrar en ella las lecciones aprendidas y a contar un nuevo cuento del futuro en el que te relacionas, actúas, vences y creces. Las preguntas son: ¿En la historia que protagonizas, importas?, ¿Qué cambios has de enfrentar o provocar?, ¿Cuáles pruebas debes vencer? ¿Cuál es el punto crítico, la meta?, ¿Con qué palabras describes tu triunfo? Esta nueva historia, ¿te gusta?




Maril Núñez es Coach Personal & Profesional. maril.nunez@invenio.com.do
Columna Ser Líder. El Caribe. 28 Diciembre 2008